miércoles, 9 de abril de 2008

Qué día es hoy?

Me bañaba antes de celebrar, una vez más, el cierre de un año que, igual a todos los que hasta ahora viví, se terminaba sin novedades espectaculares de las que valga la pena alardear.
Y no se cómo les pasa a Uds. pero yo, cuando finalmente decido despojarme de lo que me oculta, me eternizo bajo la lluvia inventada y ahí me quedo… ausente y en silencio; pero esa noche, la cual recuerdo con una nitidez que espanta, logré sorpresivamente acertar el chorro de agua escupido en la aureola húmeda del techo; y como los accidentes a veces no le pasan a otros y la casualidad de lo simultaneo es extremadamente frecuente; abriendo tanto tanto los ojos vi caer sobre mi todo el pedazo de techo que ahora falta en el baño de mi casa, sobre la bañera, junto al rincón de la ventilación del baño de un departamento cada vez más caro del centro hecho parque de la ciudad donde estoy eligiendo vivir.

Nada más.

Hasta hace unos días en que todo volvió con la fuerza irresistible de un acto reflejo y lo vivido desfilaba a los vómitos por mi cabeza, estuve dormida y despierta, cicatrizando los ladrillazos de mi cara acostada en una cama sanatorial y mirando extrañada lo que acontecía alrededor de ese minúsculo mundo en blanco en el que sólo las personas que lo transitaban, me regalaban los colores que traían.
Estaba sin estar. De esos días transcurridos y parecidos entre si, y aunque con un pronostico reservado de almacenamiento precario, no se me olvidó ninguno.

Casi para mi cumpleaños acá estoy, como si lo único que hubiera pasado es el tiempo en el medio de todo esto… alucinando con las imágenes de lo que me cuentan quienes me encontraron escombrada en la bañera enrojecida y humeante por la cantidad de agua caliente que me encerraba.

Año nuevo sin descorche. Baile de bienvenida con muletas. Chirrido de una puerta de casa por meses abandonada. Escena y cuadro del baño que nadie limpió. Sentada a mi escritorio, prendí la pc. y conté.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Contás conmigo para decirme por ejemplo, esto:

Mi amigo N:

-Lo de la oveja fue desesperante, me desperté super angustiado, fui a la panadería por unos chegusanes de miga y todo el trauma se me fue con uno de jamón, queso y tomates. No hizo falta ningún psiquiatra, sólo el panadero y yo.

Si me vas a contar, tenés que quedarte a escuchar la respuesta; Yo:

-Los resultados terapéuticos de una persona que se pasa las primeras horas del día con las manos en la masa, no pueden ser otros. El tipo sabe, haciendo un par de ademanes harinosos, te bautizó en nombre del trigo, del agua y de la levadura de cerveza y de paso, te encajó unos sándwiches.
Sin embargo, el ritual parece haber funcionado, la angustia pasó y estas alimentado.
Sin pecar de indiscreta, reclamo una introducción al tema... arriesgo, que el asunto del cuadrúpedo no tiene desperdicio.
Las ovejas al pulóver!!!




miércoles, 19 de diciembre de 2007

Otra vez Lunes!

Decidí cerrar lo anterior, aniquilándolo con el super botón suprimir, para darle más azul a algo nuevo.
Repasando para que no se vuelen, les deje esta nueva dire en sus correos... Inútil que se los diga acá, pero en fin, ya lo había escrito.

Cualquiera puede adivinar por qué vuelvo a escribir... y estoy segura que arriesgarán la respuesta correcta... pero si intentan otras, díganmelas y yo les digo porque no.



Charlamos.